En nuestra comunidad se habla mucho de las peticiones familiares. Siempre hay un tío, primo o vecino que asegura “ya sabe cómo funciona” porque escuchó un caso parecido. Pero la realidad es que este tema está lleno de confusiones que pueden costarte tiempo, dinero y hasta la oportunidad de arreglar tus papeles. Aquí te explicamos, de forma sencilla, los mitos más comunes y lo que realmente debes saber.
Hijastros y padrastros también cuentan
Un mito muy común es que no se puede pedir a hijastros o padrastros. Eso es falso. La ley permite hacerlo siempre y cuando el matrimonio con el padre biológico haya ocurrido antes de que el hijo cumpliera 18 años. También es importante demostrar que hubo una relación familiar real con pruebas como fotos, documentos y testigos.
¿Qué pasa si el familiar que pidió fallece?
Otro mito es que el proceso se cancela automáticamente. No siempre es así. Existen caminos legales que pueden mantener tu caso vivo, como un sustituto que apoye la petición o recursos humanitarios especiales si ya vivías en EE.UU. con el familiar que falleció. Lo importante es no rendirse ni cerrar tu caso sin consultar primero.
La petición no es la residencia inmediata
Muchas personas creen que con solo presentar la petición ya obtendrán papeles de inmediato. En realidad, la petición es solo el primer paso. Dependiendo del tipo de relación (hermanos, hijos mayores, padres de residentes), el tiempo de espera puede ser de años. Además, el historial migratorio y la necesidad de perdones influyen mucho en el resultado.
Entradas sin papeles complican el proceso
Un error grave es pensar que “si alguien me pide, ya con eso basta”. Entrar sin papeles puede complicar o bloquear el ajuste de estatus, aunque tengas una petición aprobada. En muchos casos se requiere un perdón especial o incluso salir del país para continuar el trámite, lo cual puede ser riesgoso. Sin embargo, hay excepciones importantes para cónyuges e hijos de ciudadanos.
Peticiones viejas aún pueden servir
Otro mito dañino es creer que si la petición es antigua ya no tiene valor. La verdad es que muchas peticiones siguen vigentes o se pueden reactivar. Incluso, si ya tenías una fecha de prioridad, esa antigüedad puede jugar a tu favor para avanzar más rápido en la fila.
Las peticiones familiares son una gran herramienta para lograr la residencia, pero no son un camino automático ni libre de obstáculos. Lo más importante es separar los mitos de la realidad y buscar asesoría para que tu caso esté fuerte y completo desde el inicio.